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Aunque existen diferentes versiones, sobre todo en función de la nacionalidad de quien hace el comentario, suele decirse que el inglés es para hablar de negocios, el alemán para hablar de filosofía, el francés para hablar de amor, el italiano para hablar de arte y el español para hablar con Dios. Esta afirmación puede justificarse, probablemente, con infinidad de razones, pero esta sección no tiene ese objetivo; la finalidad de sus diferentes entregas es presentar distintos argumentos que pueden ayudar al interesado a tomar la decisión adecuada a la hora de plantearse cuál es el idioma que más le conviene aprender.
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